Me mudo
Por fin lo he hecho: me mudo a un blog propiamente dicho a seguir escribiendo el Diario de una parada y precaria en http://paradaprecaria.wordpress.com/
Intentaré subir algunos de los antiguos post pero las nuevas actualizaciones sólo estarán en Parada y Precaria.
¡Espero veros por ahí!
La nueva clase social: Los parados de mierda
Copio a continuación un post del blog “Territorio sin dueño. La zona no ocupada” con el que me identifico mucho.
¿ Y tú en que trabajas? No, yo ahora soy una parada de mierda.
Te apuntas a rellenar encuestas, lo dejas porque nunca cumples el perfil solicitado y a la tercera pregunta te tumban, y adios a tus sueños de conseguir el euro prometido, y piensas: que patética soy, ni para rellenar encuestas sirvo.
Día 44: trabajar como comercial
Últimamente la gran mayoría de ofertas de trabajo que veo en las plataformas de búsqueda de empleo más habituales son para trabajar como comercial.
He aprendido a descartar las que son una estafa total, sin sueldo base, transparencia ni ética alguna y que, además, suelen recurrir a técnicas propias de sectas. Son fáciles de reconocer por sus títulos sensacionalistas (“¡Si no quieres trabajar con un gran sueldo, no leas esto!”) o totalmente ambiguos (“Buscamos 7 personas”) y porque jamás incluyen el nombre de la empresa. Además, no se exige ninguna experiencia previa, ni siquiera el graduado escolar.
Además de eso, está el trabajo de comercial / captador, ya sea de socios o incautos futuros clientes, relativamente honesto. Relativamente.
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En esos puestos, existe una altísima rotación de personal y un aparato perfectamente engrasado para hacer que nunca llegues a cobrar las comisiones prometidas. A no ser que seas una persona sin escrúpulos, que no te importe manipular, engañar, mentir abiertamente y tratar a otros seres humanos como si fuesen medios para tu único fin -conseguir dinero y ese maravilloso plan de carrera que te han prometidos tus amos- la gente aguanta unos pocos meses, lo justo antes de que te echen o lo dejes por cualquier otra cosa no tan mala.
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Dos chicos jóvenes, llamémosles Juan y Paco. Juan tiene 24 años, acaba de terminar arquitectura técnica y mide casi 2 metros. Paco tiene 19, no ha terminado el bachillerato y, aunque no es tan bajito, al lado de Juan lo parece. Los dos llevan traje de chaqueta y Paco lo adorna con una especie de pañuelo o bufanda que pretende ser elegante y resulta de lo más incongruente. Llevan un brazalete azul con las iniciales de una agencia internacional de cooperación, además de una carpeta con el logo y pasean por un centro comercial.
Consigo romper su barrera de vendedores y que me hablen del trabajo, de las condiciones, de sus aspiraciones. Juan es más reservado, pero sonríe con toda la cara cuando Paco exclama: “¡Este es un crack! Lleva ya 5 meses. Seguro que le ponen oficina.” Pregunto qué significa eso. El mismo continúa, alegremente: “Pues al principio te toca estar en la calle, como nosotros. Es más difícil hacer socios, que es por lo que te llevas comisiones. Pero si se te da bien y aguantas 6 meses, entonces ya te ponen una oficina y un sueldo de 4.000 euros.” Le miro escéptica: “Eso es mucho dinero.” Juan ya no sonríe tanto. Paco no pierde el entusiasmo: “¡Claro! Por eso ahora hay que aguantar y echar horas de calle, aunque sea un poco duro y no tengamos sueldo base.”
No me atrevo a preguntarle si las comisiones que ha cobrado en este mes y medio que me dice que lleva trabajando ahí le han llegado para cubrir el precio del nuevísimo traje y de la bufanda-pañuelo. Tampoco me atrevo a decirle que le queda ridícula y que nunca va a llegar a cobrar 4.000. Se le ve demasiado buena persona.
Día 43: Otra entrevista trampa
Una amiga de una amiga me llama para avisarme de una oferta de trabajo como administrativa en una escuela infantil situada en la zona más exclusiva de una zona de gente bien en la zona metropolitana de Madrid. Me dice que no está informada del sueldo pero que el horario sería de de 10 a 19h.
Tras una ardua tarea de investigación previa sobre los medios de transporte más adecuados para llegar y ahí, y tras dejarme en total 5 € entre cercanías y buses variados, llego a hacer la entrevista.
Lo primero que me pregunta la chica encargada del proceso es cómo he venido. “¿Cómo?” “Sí, cómo, en qué medio de transporte.” Le explico, mordiéndome la lengua sobre la pequeña odisea y el precio de escándalo, y se sorprende: “Ah, que vienes de Madrid…” para explicarme, muy seria, que han cambiado el horario del puesto y que para trabajar de 8:30 a 13:30 y de 15:30 a 20h prefieren a alguien de la zona que se pueda ir a comer a su casa.
No me atrevo a comentarle nada del gran avance para la humanidad que supuso la conquista de la jornada de 8 horas pero sí le pregunto por el sueldo. ”600 € brutos al mes.” - me contesta sin inmutarse.
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Con la rabia, los otros 5 € que me gasté en el transporte de vuelta me sentaron aún peor que los 5 primeros.
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Ahora, en vez de desearte suerte antes de una entrevista, las personas que te quieren bien deben decirte “y si es una estafa o una tomadura de pelo, no te desanimes.”
Día 42: Me como las migajas del desarrollo tecnológico
Día 41: quiero ir a la tele a cambio de dinero

Captura de la más famosa web de búsqueda de empleo. “Litigante/Casting Programa De Buena Ley.”
Vale que todo el mundo sabemos que la telebasura es una gran farsa y vale que últimamente las webs de búsqueda de empleo son principalmente un coladero de estafas semilegales y búsqueda de becarios desesperados pero reconozco que verlo todo junto me ha impactado. ¡Caretas fuera!
Aunque no admiten más candidaturas (ay, y no he llegado a tiempo de inscribirme) en la web del programa aparece un teléfono al que llamar.
Teatro Foro sobre paro en Madrid
somos un grupo de investigación del Teatro de la Escucha, que venimos del ámbito de la educación y del trabajo social.
Estamos desarrollando un proyecto usando la técnica de Teatro Foro. El Teatro Foro consiste en la representación de una obra corta (de 20 minutos aprox.) que siempre plantea un conflicto, cuyo final siempre es trágico. Después de haberla mostrado, se repite la obra y durante la repetición el público puede reemplazar a los personajes, para intentar cambiar el final de la historia y que no se produzca ese conflicto. Es una forma de ensayar la realidad, de probar distintas soluciones posibles frente a las injusticias. Como público, nos hacemos más conscientes de la complejidad del problema y salimos más motivados para actuar en la realidad.
Nuestro Teatro Foro trata sobre un grupo de personas que se junta para luchar contra el paro, formando una asamblea de parados, la cual termina por disolverse. Hemos escogido este tema porque, por un lado, vemos el paro como uno de los principales problemas actuales, y por el otro, vemos que la gran mayoría de grupos que se plantean luchar, fracasan. En este sentido planteamos el Teatro Foro como una herramienta muy útil para ir avanzando juntos en este tema y descubrir pistas para saber como afrontarlo.
Y por eso os proponemos que un mismo público os comprometáis a acudir a tres sesiones, tres semanas seguidas, para tener tiempo entre sesión y sesión de pensar en aquellas ideas planteadas la semana previa y para que podáis traer otras nuevas reflexionadas, ya que hasta el día de hoy nuestros foros nunca se han solucionado en la primera sesión.
Para participar, necesitamos que os inscribáis en el correo profu201112[arroba]gmail[punto]com y si tenéis dudas podemos quedar y explicaros el proyecto en persona. La inscripción es totalmente gratuita, pero supone que hay que acudir a las tres sesiones, que serán los domingos 15, 22 y 29 de abril, de 19.00 a 21.00 horas, en la sala de teatro social Metáforas, calle Papagayo 8, Metro Abrantes (línea 11).
Os esperamos en este proyecto apasionante.
Saludos,
Bea, Laura y Kathy
Día 40: Me pagan por contar personas
En el último número de Diagonal un grupo de personas de lo más variopintas relatamos alguna de nuestras experiencias sobre el trabajo. Copio a continuación mi aportación y recomiendo la lectura completa de Insistimos: La profesión va por dentro (parte II).
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Había vislumbrado alguna vez un misterioso aparatito en la mano del portero del concierto o bien –la seguridad ante todo– de la fiesta de la espuma en la discoteca del pueblo que era oprimido compulsivamente cuando accedías al templo de la diversión. Por esa reminiscencia infantil que impulsa a tocar todos los botones, me parecía una actividad muy atractiva.
Hasta que tuve mi propio aparato para el conteo manual de personas, un chaleco reflectante naranja y un contrato de tres horas. Un lunes a las siete de la mañana en las tripas de una de las líneas con más pasajeros del metro de Madrid.
Tiempo después, trabajando en investigación social, me tocó pasar varios amaneceres subida a un paso elevado en una de las grandes vías de acceso a la ciudad con el mismo y codiciado aparatejo, en esta ocasión para contar autobuses.
Ha sido lo más parecido a un ascenso laboral que he vivido.
Anonymous asked: Un compañero del gremio bibliotecario/documentalista/archivero cuelga esto de su blog: julianmarquina, pagar-para-trabajar-y-encima-en-practicas . Llevamos tiempo viendo cómo nos cierran bibliotecas y nos mandan a la calle (que son algo socialmente visible) y últimamente desde la Comunidad de Madrid nos piden que seamos "voluntarios". Lo último es esto, que nos quieran meter en puestos de cierta responsabilidad ya no gratis, sino pagando por ello, como prácticas. Vergonzoso país.
¡Qué horror!
Está genial la entrada ¡Pagar para trabajar! ¿y encima en prácticas? Os recomiendo su lectura.
Anonymous asked: yo soy una de las que esta a favor de la huelga a un que no computo soy ama de casa a tiempo completo pero no compre nada ni utilize los medios de transporte
¡Qué bien!
Claro, hay muchas formas de hacer huelga.